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Magnifica Oracion?

Magnifica Oracion
MAGNIFICAT Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos. Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen.

¿Cuándo se debe rezar el Magníficat?

¿Cuándo rezar la Magnífica o el cántico de María? – La Magnífica, el Magnificat, o el cántico de María, es un cántico evangélico que puede recitarse solo, como una oración de la mañana o de la noche, para consagrarse a María, o como parte de la liturgia de las horas,

¿Qué significa la oración de la magnífica?

El Magníficat (tomado de una frase del Evangelio en latín : magnifĭcat, «alaba ») ​ es un cántico y una oración cristiana que proviene del evangelio de Lucas ( Lucas 1:46-55 ). Reproduce las palabras que, según este evangelista, María, madre de Jesús, dirige a Dios en ocasión de su visita a su pariente Isabel ( Lucas 1:39-45 ), esposa del sacerdote Zacarías.

Isabel llevaba en su seno a Juan el Bautista ( Lucas 1:5-25 ). Según la tradición, el encuentro de María e Isabel habría tenido lugar en Ain Karim (también conocida como Ein Karem ), pequeña población situada siete kilómetros al oeste de Jerusalén, en la montaña de Judea, cuyo nombre significa «fuente del viñedo».

​ El pasaje bíblico fue motivo de minuciosos análisis por parte de biblistas y exégetas, así como de comentarios en variados documentos de la Iglesia. Dentro de la Liturgia de las Horas, el «Magníficat» es el canto evangélico empleado en el rezo de las vísperas,

¿Quién dijo la oración del Magníficat?

María dijo : Proclama mi alma la grandeza del Señor, 47 se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; 48 porque ha mirado la humillación de su esclava.

¿Qué enseñanza nos deja el Magnificat?

MANAGUA, miércoles 8 de junio de 2011 ( ZENIT.org ).- Los obispos de Nicaragua, el pasado 31 de mayo, en la fiesta de la Visitación de María, han escrito una carta pastoral sobre “El Magnificat: una oración para tiempos nuevos”, en este país centroamericano que vive un “año de oración”, decretado por la Conferencia Episcopal.

Mientras se encaminan hacia un día de ayuno nacional por Nicaragua el próximo 1 de julio, los prelados invitan a implorar a la Virgen por la situación del país, comprometiéndose a rezar el rosario personalmente, en las familias y en las comunidades. Citan a Benedicto XVI que, en 2007, exhortaba en el Santuario de Nuestra Señora Aparecida: “Permanezcan en la escuela de María.

Inspírense en sus enseñanzas”. Los obispos ofrecen una reflexión bíblica sobre el Magnificat, y exhortan a orar y meditar a la luz de “esta bella oración de la Virgen”. El Magnificat, dicen, es como “el espejo del alma de María” (Puebla, 297), es la oración de los pobres auténticos del pueblo de Israel: “Lo primero que María nos enseña es algo tan sencillo como dejarnos mirar por Dios, sentirnos acogidos y envueltos en su ternura, en su perdón, en su amor incondicional”, “¡Descubrámonos amados por Dios como María!”, afirman.

  1. En Nicaragua, cada uno personalmente y todos como comunidad nacional, superemos los miedos, la indiferencia egoísta y la autosuficiencia de quien se apoya en sí mismo.
  2. Reconozcamos con gratitud que lo mejor de nuestra vida y las muchas riquezas de la cultura y de la historia de nuestra patria han sido un don gratuito de Dios, que siempre llena de bendiciones a quienes se abren a su gracia con libertad y responsabilidad”, subrayan.

Afirman los pastores que el Magnificat es el prólogo de las Bienaventuranzas proclamadas por Jesús: “Ella nos enseña que la felicidad anunciada en el Evangelio no se basa en la avidez y la posesión de bienes materiales, ni en los goces pasajeros que nos engañan y deshumanizan, ni en la ambición desmedida de poder sobre los demás a toda costa”.

En el Magnificat la Virgen María aparece libre de la ansiedad y la inquietud que nacen del egoísmo, del orgullo y de la búsqueda de los propios intereses. Se presenta más bien con la serenidad profunda de quien se sabe acogida y bendecida por el amor de un Dios que colma todos sus deseos. En María vemos lo que acontece cuando alguien permite que Dios intervenga en la propia vida y le cede el protagonismo de la propia existencia.

Ella nos muestra hasta dónde puede llegar la acción misericordiosa de Dios, que siempre está llamando a la puerta de nuestro corazón y de nuestra sociedad para colmarnos de vida y de felicidad”, añaden. “Como creyentes debemos vivir con serenidad y esperanza, sabiendo que nuestra vida y la historia de nuestra patria, ‘de generación en generación’, se verán bendecidas por la fidelidad amorosa de Dios.

Su perdón infinito y su providencia cotidiana nos protegerán y auxiliarán en todo momento, siempre que nos esforcemos por discernir su voluntad y seguir sus caminos”, exhortan los obispos. “Desde su experiencia personal de la gracia divina, María mira en derredor y contempla la historia”. “Ve la historia más allá de las apariencias y ve cuál es el fondo de la realidad, descubriendo quiénes para Dios están arriba y quiénes abajo, quiénes están llenos y quiénes vacíos, quiénes cerca y quiénes lejos”, escriben los obispos.

María, señalan, “no es indiferente frente a los problemas de su pueblo”. “De ella debemos aprender que es exigencia de nuestra fe conocer y comprender la realidad social y política del país, comprometernos en transformarla sabiendo que Dios se inclina siempre a favor de los pobres y denunciar con valentía todo aquello que se oponga a los valores evangélicos de la justicia, la verdad y la fraternidad”.

María, en su mirada profética, “ve a los hambrientos ya saciados, a los humildes y abatidos exaltados y a los ricos y poderosos despedidos con las manos vacías. Los soberbios de corazón, los arrogantes y orgullosos que buscan sus intereses y exigen que se rinda culto a su personalidad (Rom 1,30; 2 Tim 3,2; St 4,6; 1 Pe 5,5), se pierden y se dispersan por autodivinizarse, siguiendo sus caminos y no los de Dios.

Los poderosos que ejercitan el dominio en modo despótico y autoritario consolidándose en modo prepotente y tiránico sobre los demás (Lc 22,25), actúan como si Dios no existiera y por eso Dios mismo los destrona y derriba. “Los tronos de los poderosos de este mundo son todos provisionales, mientras el trono de Dios es la única roca que no cambia y no cae” (Benedicto XVI, Rezo del Rosario, San Pedro 31.05.08)”.

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Exhortan a, como discípulos de Jesús, “aprender a corregir continuamente nuestra percepción de la realidad del mundo”. A imitación de María, deben esforzarse por “ver y comprender siempre a las personas, las relaciones sociales y los procesos políticos desde la perspectiva de Dios y de su voluntad”. “A los pobres hay que respetarlos en su dignidad: debemos comprometernos en su promoción humana integral más allá del puro asistencialismo económico y hacer que sean sujetos de su propia historia”.

Y concluyen los obispos invitando a todos a orar “como María para ser como ella, hombres y mujeres contemplativos, capaces de ver con mirada de fe la realidad y de comprometernos con el Reino de Dios”. “Iluminados interiormente por el Espíritu Santo en la oración y guiados por la Palabra de Cristo, descubrámonos siempre amados por Dios, vivamos con alegría y esperanza y colaboremos con sabiduría para construir un país más humano y desarrollado, más justo y pacífico”.

¿Cómo es la manera correcta de rezar?

¿Cómo debemos orar? – No importa dónde estemos, ya sea que estemos de pie o arrodillados; ya sea que oremos verbalmente o en silencio, en forma individual o a favor de un grupo, debemos siempre hacerlo con fe, “con un corazón sincero, con verdadera intención” ( Moroni 10:4 ).

Al orar a nuestro Padre Celestial, debemos decirle lo que realmente sentimos en el corazón, confiar en Él, pedirle perdón, suplicarle, agradecerle y expresarle nuestro amor. No debemos repetir palabras ni frases sin sentido (véase Mateo 6:7–8 ). Siempre debemos pedir que se haga Su voluntad, recordando que a veces lo que deseamos no es lo mejor para nosotros (véase 3 Nefi 18:20 ).

Al terminar la oración, debemos hacerlo en el nombre de Jesucristo (véase 3 Nefi 18:19 ).

¿Cómo comienza el Magnificat?

VIRGEN MARÍA 3. MAGNIFICAT – Páginas: 1. | 2. | 3. Magnificat

W.A. Bouguereau La Virgen con los ángeles, 1900 Musée du Petit Palais. Paris. La bienaventurada Virgen María, por el hecho de ser Madre de Dios, tiene una especie de dignidad infinita a causa del bien infinito que es Dios. Y en esa línea no puede imaginarse una dignidad mayor, como no puede imaginarse cosa mayor que Dios. Santo Tomás Suma Teológica, 1, q.25, a.6 Como el océano recibe todas las aguas, así María recibe todas las gracias. Como todos los ríos se precipitan en el mar, así las gracias que tuvieron los ángeles, los patriarcas, los profetas, los apóstoles, los mártires, los confesores y las vírgenes se reunieron en María San Buenaventura Speculi, 2

P roclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. Gloria al Padre. (Folleto para imprimir disponible en ).

¿Qué significa Magnificat en latín?

La oración a La Magnífica, Magnificat (en latín) o Cántico de María, es la alabanza que la virgen, embarazada de Jesús, dirige al Señor en el momento de la visita a su prima Elisabeth, Los cristianos la han usado durante siglos para hacer una hermosa oración de agradecimiento. Descubre la versión en latín de esta oración a María tan maravillosa.

¿Que decía Jesús cuando oraba?

Capítulo 20: Jesús enseña acerca de la oración Capítulo 20 Jesús enseñó a Sus discípulos a orar. Dijo que algunas personas oran sólo para que otros los vean orar, y enseñó que debemos decir nuestras oraciones personales en un lugar donde podamos estar solos, si es posible. Dijo que algunas personas dicen las mismas palabras una y otra vez cuando oran, sin pensar realmente en lo que están diciendo. Jesús dijo que debemos orar sinceramente por lo que necesitamos. El Salvador hizo una oración para enseñar a Sus discípulos cómo orar. Comenzó diciendo: “Padre nuestro que estás en los cielos”. Alabó a nuestro Padre Celestial y después le pidió ayuda. Dijo “amén” al final de Su oración. Más tarde, Jesús les dijo a Sus discípulos que oraran al Padre en el nombre de Él, y prometió que nuestro Padre Celestial contestaría sus oraciones.

¿Qué se debe rezar antes de dormir?

Oración nocturna por descanso – Padre celestial, mientras me acuesto para dormir, relaja la tensión de mi cuerpo, calma la inquietud de mi mente y aquieta los pensamientos que me preocupan y me desconciertan. Ayúdame a reposar mi ser y todos mis problemas en tus fuertes y amorosos brazos.

Permite que tu Espíritu Santo ministre mi mente y mi corazón mientras duermo, para que, cuando me despierte por la mañana, sienta que he recibido luz para mi camino, fuerza para mis tareas, paz para mis preocupaciones y perdón de mis pecados. Concédeme esta noche el sueño y mañana la fuerza para vivir.

En el nombre de Jesús. Amén.

¿Cómo se debe orar en voz alta o en silencio?

Nota del editor: Este es el séptimo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración. – La oración es el impulso natural de la fe y la devoción vigilante de la esperanza. Cuando oramos, derramamos los deseos de nuestros corazones ante Dios en adoración, confesión, petición, intercesión y agradecimiento, sometiéndonos a Su voluntad. La oración es una acción apasionada que involucra todo lo que somos y aspiramos ser ante Dios.

  1. Jesús enseñó a los discípulos a orar por medio de Su instrucción y de Su ejemplo.
  2. No es sorprendente, entonces, que todo el alcance y la fuerza de la pasión de nuestra vida forme parte de la oración.
  3. Aquellos que andan según el Espíritu demuestran paciencia y dominio propio en todas las cosas, pero los discípulos fieles también depositan su ira, frustración, angustia, confusión e incluso su incredulidad y desesperación ante Dios en oración.

Mientras hacemos esto, podríamos encontrarnos clamando al Señor en voz alta o podríamos notar que nuestras palabras nos fallan. Afortunadamente, no existe ninguna razón bíblica para creer que orar en voz alta sea más o menos eficaz que orar en silencio.

Podemos hacer cualquiera de las dos. La Escritura está llena de ejemplos de oraciones públicas expresadas en todo tipo de ocasiones, desde la oración larga de Salomón en la dedicación del templo (1 Re 8) hasta el clamor de agonía (y de esperanza inquebrantable) en las cuatro palabras que Cristo exclamó en la cruz (Mt 27:46).

Con todo, Jesús también le enseñó a Sus discípulos que nuestro Padre escucha las oraciones expresadas en silencio o en secreto, y Pablo nos dice que el Espíritu, quien fortalece nuestra fe y esperanza por medio de la oración, también intercede por nosotros con gemidos tan profundos que resultan indecibles (Mt 6:5-6; Rom 8:26).

  • No obstante, hay buenas razones por las cuales nos convendría orar en silencio en algunas ocasiones y en voz alta en otras.
  • Jesús, por ejemplo, advierte a Sus discípulos sobre los hipócritas que aman orar en lugares públicos para ser vistos por los demás.
  • Él afirma que esa apariencia de santidad será la única recompensa que ellos recibirán (Mt 6:5).

Los hipócritas no oran en secreto; sin embargo, el que ama a Dios ora continuamente en secreto y está listo para orar en voz alta cuando se presenta una ocasión apropiada. Y la ocasión se presentará. La oración, como parte esencial de la devoción de la Iglesia (Hch 2:42), no solo es un acto privado de los creyentes individuales, sino una actividad compartida.

  1. Una manera de compartir en oración es orando en voz alta con otros por ánimo y edificación mutua.
  2. La oración también debe ser enseñada.
  3. Jesús enseñó a los discípulos a orar por medio de Su instrucción y de Su ejemplo.
  4. De la misma manera, los ministros enseñan a aquellos a quienes sirven, los padres enseñan a sus hijos, y todos nosotros nos enseñamos los unos a los otros al orar juntos.

En otras palabras, el amor por los demás nos impulsará no solo a orar por ellos en secreto, sino a veces a orar con ellos en voz alta. Cualquiera que sea la manera en la que oremos, estamos seguros de que nuestro Dios tiene cuidado de nosotros y siempre escucha las oraciones de Su pueblo.

¿Cuando no se debe rezar el Ángelus?

Durante el tiempo de Pascua (desde el día en que se celebra la Resurrección hasta el día de Pentecostés ) se sustituye la oración del Ángelus por la antífona del Regina Coeli, en la que se resalta la alegría de la Resurrección de Jesucristo.

¿Qué se debe rezar cuándo se comulga?

Te suplico, oh Señor mío Jesucristo, que la ardiente y dulce fuerza de tu amor, embargue toda mi alma, a fin de que muera de amor por Ti, a sí como Tú te dignaste morir de amor por mí ‘.

¿Qué se debe hacer antes de rezar?

LA PREPARACIÓN PARA LA ORACIÓN (SALAT) Antes de rezar hay que estar limpios. Los musulmanes deben lavarse ciertas partes del cuerpo con agua corriente. Este acto se llama wudu (ablución). Gracias a las prácticas del Profeta sabemos cómo hacer el wudu.

¿Cuántas veces al día se reza el Ángelus?

El Angelus: su historia y desarrollo Por: n/a | Fuente: ACI Prensa // Enciclopedia Católica El Ángelus es una pequeña práctica de devoción en honor de la Encarnación repetida tres veces cada día: mañana, mediodía y al caer la tarde, al toque de Campana.

  • Consiste esencialmente en la triple repetición del Ave María, a las cuales en subsiguientes tiempos, le fueron agregados, de forma intercalada, tres versos más, y uno de conclusión, y una pequeña oración.
  • La oración es la que pertenece a la antífona de Nuestra.
  • Señora “Alma Redemptoris”, y su recitación no es de estricta obligación para ganar indulgencia.

La devoción deriva su nombre de la primera palabra del primer verso: “El Angel del Señor anunció a María.” (. Angelus Domini nuntiavit Mariæ). La indulgencia de 100 días por cada recitación -con indulgencia plenaria una vez al mes- fue concedida por Benedicto XIII, el 14 de septiembre de 1724, pero las condiciones prescritas habían sido levemente modificadas por León XIII, el 3 de abril de 1884.

Originalmente era necesario que el Ángelus se dijese de rodillas (excepto en domingos y tarde de los sábados, cuando las rúbricas prescribían postura de pie), y que se recitara al toque de campanas; pero una más reciente legislación permite dispensar de éstas regulaciones por motivos justificados, con tal que la Oración sea dicha en las horas apropiadas – mañana, al mediodía y por la tarde.

En éste caso, el Ángelus debe ser dicho como oficialmente ha sido impreso; pero aquellos que no conocen la oración de corazón, o no saben leer, pueden decir cinco avemarías en su lugar. Durante el tiempo pascual, la antífona “Salve Reina del cielo.” con sus versos y oración, sustituye al Ángelus.

HISTORIA La historia del Ángelus no es fácil de rastrear con seguridad, así como distinguir lo que tiene certeza de lo que es meramente conjetural. En primer lugar, es cierto que el Ángelus en la mañana y al mediodía son de más tardía introducción que el de la tarde. Segundo, es cierto que el Ángelus del mediodía, el más reciente de los tres, no fue meramente una imitación o desarrollo de aquellos de la tarde o la mañana.

Tercero no cabe duda de que la práctica de decir tres avemarías cerca de la caída del sol, se había generalizado a través de toda Europa durante la primera mitad del s. XIV, y que fue recomendada e indulgenciada por el papa Juan XXII en 1318 y 1327. Estos hechos son admitidos por todos los investigadores en la materia; pero cuando profundizamos nuestra investigación, fuimos confrontados por ciertas dificultades.

  1. No parece necesario exponerlas; nos contentamos con establecer la semejanza con las conclusiones a las cuales T.
  2. Esser O.P.
  3. Y el presente escritor han llegado, en dos series de artículos publicados de forma independiente el uno del otro.
  4. EL ÁNGELUS DE LA TARDE | Aunque de acuerdo con el punto de vista del Padre Esser, de que no tenemos ejemplos de tres Avemarías recitados al toque de campanas antes del decreto del Sínodo Provincial de Gran en 1307, existen muy buenos hechos que sugieren que dicha práctica era común durante el s.

XIII. Así, hay una vaga y no muy bien confirmada tradición que adscribe al para Gregorio IX, en 1239, ordenando que una campana fuera añadida a la salutación y oraciones a Nuestra Señora. Y aún, hay una concesión del Obispo Félix de Brixen, a la Iglesia de Freins en el Tirol, también de 1239, que concede una indulgencia al recitar “Tres Avemarías al toque de campana de la Tarde”.

Ciertamente, lo anterior tiene sospecha de Interpolación, pero dicha objeción no puede ser aplicada a un decreto del Capítulo general Franciscano en tiempos e San Buenaventura (1239 o 1269), orando para que el pueblo se animase a decir Avemarías al toque de campana de completas. Más aún, éstas indicaciones están fuertemente confirmadas por inscripciones que aún se pueden leer en unas pocas campanas del s.

XIII. No tenemos testimonios más antiguos que éstos; pero, por otra parte, leemos en “Regularis Concordia”, una regla monástica redactada por Aethelwold de Winchester, ca.975, que ciertos rezos, llamados las Tres Oraciones, precedidas por Salmos, eran dichos después del toque de completas, tanto como antes de Maitines y nuevamente antes de Prima; y aunque no hace mención de campanadas tras completas, hay una mención expresa de toques de campana para tres oraciones a diferentes horas.

Esta práctica, parece, es confirmada por ejemplos alemanes (Mart ne, De Antiq. Eccles. Ritibus, IV, 39), y según pasaba el tiempo, fue más y más definitivamente asociado a tres tañidos de campana separados, más especialmente en Bec, San Denis y en las costumbres del Canon regular de San Agustín, (e.g.

en el Priorato de Barnwell y otros lugares). No tenemos en éstos ejemplos antiguos, menciones del Ave María, que en Inglaterra llegó a ser familiar como antífona del Oficio Parvo de Ntra. Señora, cerca del principio del s.XI (The Month. Noviembre, 1901), pero sería la cosa más natural del mundo, que una vez el Ave María llegó a ser una oración diaria, tomó para los laicos el lugar de las tres oraciones más elaboradas recitadas por los monjes; como en el caso del Rosario, en que ciento cincuenta salmos del Salterio fueron sustituidos por ciento cincuenta Ave Marías.

Más aún, en el decreto franciscano del tiempo de San Buenaventura referido anteriormente, es precisamente donde encontramos que los laicos en general fueron animados a rezar Ave Marías al toque de campana en completas durante, o más probablemente después, del oficio de los frailes. Una especial justificación para éstos saludos a Nuestra Señora, fue la creencia en que justo a ésta hora, era saludada por el Ángel.

Nuevamente, es de notar que algunos costumbrarios monásticos, hablando de las tres oraciones, expresamente prescriben observancia de rúbricas sobre arrodillarse o ponerse de pie de acuerdo con la estación, según la recitación del ángelus de ése día. De ello, podemos concluir que el Ángelus se trata de una imitación de las oraciones nocturnas de los monjes, y que nada tuvo que ver con las campanadas del toque de queda, como señal de la extinción de luces y fuego.

  • Sin embargo, éste toque aparece primeramente en Normandía en 1061 y se le describe como una campana que sugiere al pueblo a decir sus oraciones y a cesar sus actividades.
  • En cualquier caso, parece que éste toque de queda se originó en previas campanadas de oraciones, y no viceversa.
  • Si éste toque de queda y las campanadas del Ángelus coincidieron más tarde, fue puramente accidental.

EL ÁNGELUS MATUTINO La última sugerencia sobre las tres oraciones también ofrece alguna explicación del hecho de que poco tiempo después de que el rezo de las tres Ave Marías vespertinas se hizo familiar, se estableció la costumbre de tocar la campana en la mañana y proceder al rezo de las oraciones.

  • La más antigua referencia se halla en las crónicas de la ciudad de tejas de Parma, en 1318, siendo la campana municipal la que tañía en éste caso.
  • El obispo exhortaba a quienes escuchaban éste tañido, a decir tres Padrenuestros y tres Ave marías por la conservación de la paz, por lo que fue llamada la “campana de la paz” La misma designación fue aplicada a las campanadas de la tarde en todo sitio.

A pesar de algunas dificultades, parece suficientemente probable que ésta campana matutina era una imitación también del triple llamado monástico a las oraciones del mismo momento del día; por ello, como se notó antes, se tocaba al oficio matutino de Prima tanto como en Completas.

  1. El Ave María matutino pronto se volvió familiar en las naciones de Europa, sin exceptuar Inglaterra, y fue casi tan observado como el Ángelus vespertino.
  2. Pero, mientras en Inglaterra, el Ave María verspertino fue hecho obligatorio por el obispo John Stratford de Winchester tan temprano como 1324, ningún conocimiento formal se tiene antes de la instrucción del Arzobispo Arundel en 1399.

EL ÁNGELUS DEL MEDIODIA Ello sugiere un mucho más complicado problema que no puede ser adecuadamente discutido acá. El hecho claro que parece resultar distinto de los estatutos de varios sínodos alemanes en los siglos XIV y XV, tanto como de devocionarios de más tarde, es que el toque de campana del medio día, a menudo calificado como de la Paz y formalmente recomendado por Luis IX de Francia en 1475 por tal razón, fue estrechamente asociado con la veneración de la Pasión de Cristo.

  1. Primero pareció que éste tañido –como en Praga en 1386 o en Mainz en 1423 -, solamente se llevaba a cabo en viernes, pero la costumbre gradualmente se extendió a los otros días de la semana.
  2. En el English Horæ y en el German Hortulus Animæ de inicios del siglo XVI, prefieren proveer largas oraciones conmemorando la Pasión para ser rezadas al toque del medio día, en adición a las ordinarias Ave Marías.

Más tarde (ca. En 1575), en diversos libro de devoción (como el Thesaurus de Coster), donde ya aparecen los versos del Ángelus tal como los conocemos ahora –aunque sin la oración final-, una forma alternativa conmemorando la muerte del Señor en la cruz es sugerida para la campanada del mediodía.

Estas instrucciones, que pueden ser halladas traducidas en un manuscrito inglés de 1576 (MSS. Hurlelan 2327) sugieren que la Resurrección debía ser honrada en la mañana, la Pasión al mediodía y la Encarnación en la tarde, pues son los momentos del día en que dichos grandes Misterios ocurrieron. En algunos libros de oración de ésta época, se sugiere para cada una de las tres oraciones del día, diferentes devociones -como el Regian Coeli para la mañana (Esser 784)- oraciones de Pasión para el mediodía y los actuales versos para la caída del sol.

A alguna de ésas prácticas indudablemente se debe el cambio del Regina Coeli por el Ángelus durante el tiempo pascual. Esta sustitución fue recomendada por Angelo Rocca y Quarti a principios del siglo XVII. Nuestro presentes tres versos parecen haber hecho primeramente su aparición en un catecismo italiano impreso en Venecia en 1560 (Esser 789 ); pero la forma completa, universalmente adoptada no puede ser rastreada antes de 1612.

Nótese que en algún momento antes de esto, la práctica en Italia de rezar “De profundis” por las benditas Animas inmediatamente tras el Ángelus vespertino, empezaba a manifestarse. Otra costumbre, también de origen italiano, es aquella de añadir tres Glorias al Ángelus, en acción de gracias a la Bendita Trinidad por los privilegios concedidos a Nuestra Señora.

: El Angelus: su historia y desarrollo

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