Villa Campestre

Trucos | Consejos | Comentarios

Que Significa El Gato En La Biblia?

Que Significa El Gato En La Biblia
Que Significa El Gato En La Biblia? – Espíritu Santo

0 41

El gato es un animal que es símbolo de belleza, ternura, cuidado y emoción. Sin embargo, debemos tener en cuenta que no hay ningún registro en la Biblia que lleve a pensar que los gatos son animales malvados y que están infligiendo energía negativa y maligna.11 2019, ¿Qué significa soñarse con muchos gatos?

¿Qué significado tiene el gato en lo espiritual?

Principales significados del gato como animal de poder – Como hemos comentado anteriormente, el gato siempre ha estado considerado como un símbolo de poder, Ahora, bien esta asociación varía en función de la cultura, aunque son en la celta, vikinga y egipcia en las que más acepciones ha tenido y ha sido más venerado.

La astucia, la inteligencia y la intuición, al ser tres características que definen a cualquier gato.Siempre se asocia con el misterio o lo secreto por su apariencia y por haber sido un símbolo importante en muchas religiones.Es capaz de detectar lo sobrenatural y de percibir señales que vienen del más allá que un ser humano no es capaz ni de ver ni sentir.Su presencia suele anunciar cambios que, en general, suelen ser favorables.Limpia la energía mala, siendo capaz de convertirla en positiva.Independencia y autodefensa porque el gato es un animal que sabe bien cuidarse solo.Fertilidad y sensualidad.

Son poderes positivos que, sin embargo, no siempre han sido vistos de esta manera. En concreto, ha habido épocas en la historia, como la Edad Media, en la que se les vinculó con las brujas y la brujería, sobre todo, si eran gatos negros. Un motivo por el que se hicieron muchos sacrificios de estos animales, que comprendían acciones como arrojarlos vivos a las hogueras que se encendían en la noche de San Juan.

¿Qué significa gato según la Biblia?

Los gatos fueron creados como una mascota de compañía etérea de Satanás, que probablemente acariciaba mientras escribía música metalera demoníaca y conspiraba para derrocar a Dios en el cielo. Como sabemos, satanás fracaso y fue arrojado en el agujero más profundo del infierno ardiendo por toda la eternidad.

¿Por qué los gatos no aparecen en la Biblia?

Porque no estaban extendidos como animales domésticos entre los hebreos. Aunque los egipcios sí tenían gatos, en general la domesticación del gato es muy posterior a la del perro y otros animales. Ni siquiera en la literatura latina es frecuente que aparezcan gatos, más que como animales salvajes.

¿Cómo se llama el gato de Dios?

Nombre egipcio: Bastet. Nombre griego: Bastis.

¿Que Dios representa a los gatos?

El gato de Gayer-Anderson Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright) Bastet es la diosa egipcia del hogar, la domesticidad, los secretos femeninos, los gatos, la fertilidad y el parto. Protegía al hogar de espíritus malignos y enfermedades, especialmente aquellas asociadas a las mujeres y a los niños.

  1. Como era el caso de muchas deidades de la religión egipcia, también jugaba un papel importante en la vida después de la muerte.
  2. A veces se la representa como guía y ayudante de los muertos, aunque esta no era una de sus tareas principales.
  3. Era la hija del dios del sol, Ra, y se la asocia al concepto del Ojo de Ra (ojo que todo lo ve) y a la Diosa distante (deidad femenina que abandona a Ra y regresa para traer transformación).

Bastet era una de las deidades más populares del antiguo Egipto ya que era la protectora del hogar y la familia de todos.

¿Que Dios adoraba a los gatos?

Los gatos son los reyes de internet, a estas alturas nadie lo pone en duda. Protagonizan memes, retos de Tiktok y vídeos de YouTube, y parece que la fascinación por estos animales que nos han acompañado durante tanto tiempo va para largo, a juzgar por el número de noticias que podemos encontrar en la red, intentando desentrañar su misterioso y frío comportamiento.

  1. Y no somos la única civilización en la historia obsesionada por, citando a Piolín, los lindos gatitos.
  2. La civilización que vivió junto al Nilo hace miles de años también tenía una curiosa relación con los gatos, y eso podemos verlo en los sinfines de estatuas que erigieron sobre ellos, pintaron e incluso por la momia de algún minino que se ha encontrado enterrada junto a su dueño.

Los egipcios los veneraban, pues los asociaban con la protección, y consideraban que eran una encarnación de la diosa Bastet, que representaba el amor, la fecundidad, la belleza y la protección. Bastet se representaba, de hecho, como una mujer con cabeza de gato que llevaba un ‘ankh’ (cruz de la vida) o como un gato doméstico, y sería algo así como el equivalente egipcio de la diosa griega Artemisa. Antes de eso, el gato también se relacionaba con el dios Ra.

Llegaron a tener tanta importancia que no solo se momificaban, como ya señalamos, sino que según escribió Heródoto se encargaban de cuidarlos, especialmente cuando se producía algún incendio para evitar que se quemaran, y cuando uno doméstico moría, la familia se afeitaba las cejas en señal de luto.

Y había duras leyes que prohibían cualquier maltrato o daño a estos animales. Eran compañeros fundamentales en el hogar, porque servían para mantenerlos limpios al cazar ratas, serpientes y ratones Eran la mascota preferida por la mayor parte de la población, especialmente en los palacios.

No solo porque estuvieran relacionados con la espiritualidad y con los dioses, sino también por su utilidad: eran compañeros fundamentales en el hogar, porque servían para mantenerlos limpios, cazaban ratas, serpientes y ratones y, por tanto, mantenían a la población alejada de estas plagas que no solo provocaban enfermedades, sino también acababan con las cosechas.

Aunque el ‘sphynx’ (el gato sin pelo) es, en la actualidad, el gato que relacionamos con Egipto, en realidad eran otras especies las que vivieron en aquella época: el gato salvaje de África, animal nocturno, el gato de los pantanos, marrón oscuro o rojizo, y el gato serval, originario de Nubia, parecido al lince. El gato Sphynx, representativo de Egipto. Pese a que el culto al gato siempre fue importante, a comienzos del Imperio Nuevo se extendió porque se desarrolló la ciudad de Bubastis, urbe de Bastet, en el delta del Nilo. Según contaba Heródoto era un lugar de enorme belleza rodeado por un canal y con un número relevante de gatos sagrados que vivían de los donativos de los peregrinos.

El viajero griego también escribió que todos los gatos que morían en cualquier parte de Egipto eran trasladados a Bubastis para ser momificados y enterrados, aunque se discute la veracidad de esta afirmación. Lo que sí es cierto es que cada templo tenía sus propios gatos e incluso guardianes que se encargaban de ellos.

Según contaba Heródoto, Bubastis era un lugar de enorme belleza rodeado por un canal y con un número relevante de gatos sagrados que vivían de los donativos de los peregrinos En resumen, eran compañeros fieles, amparados por la ley ( una historia de Diodoro Siculo aseguraba que un legionario fue linchado por matar a un gato por accidente) y honrados incluso tras la muerte, esperando que con la momificación su alma pura pudiera sobrevivir a ese último viaje.

  • Fueron buenos tiempos para estos animales, casi tanto como lo son ahora, pues después llegarían momentos más oscuros: en la Edad Media con el oscurantismo fueron perseguidos y asociados con las brujas, especialmente aquellos que eran negros.
  • Pero antes todo fue diferente.
  • Durante un tiempo fueron adorados como auténticos reyes.
See also:  Quien Es La Gran Ramerá Segun La Biblia?

Los gatos son los reyes de internet, a estas alturas nadie lo pone en duda. Protagonizan memes, retos de Tiktok y vídeos de YouTube, y parece que la fascinación por estos animales que nos han acompañado durante tanto tiempo va para largo, a juzgar por el número de noticias que podemos encontrar en la red, intentando desentrañar su misterioso y frío comportamiento.

¿Qué adoran los gatos?

Los gatos son animales muy especiales que adoran su libertad e independencia tanto como jugar y compartir con sus compañeros humanos. Quien tiene un gato en casa sabe que debe respetar el espacio y las decisiones del felino, sin dejar que corra peligro, por supuesto, pero sin tratar de limitar su instinto.

¿Como Dios creó al gato?

ELMUNDO.ES CARTA A REMO Y Dios creó al gato Remo es altanero, caprichoso, sibarita y egoísta. El perfecto ejemplar para ser retratado por la pluma maestra de Antonio Burgos. El escritor y periodista se encontró un día de invierno de 2002 a un gato abandonado de tan sólo unas semanas.

/td>

/td>

/td>

/td>

/td>

Remo, el gato adoptado por Antonio Burgos y protagonista de su último libro. Llegó con unas semanas de vida al hogar del escritor, donde se siente como en su verdadera casa.

/td>

Por Antonio Burgos Aprendiendo si hay que aprender sobre gatos, por si Remo me examinaba, que me examinaba y me sigue examinando todos los días con sus inmensos ojos, y además como los catedráticos más estrictos, sin decir palabra mientras me escucha muy atentamente Aprendiendo sobre Remo comprendí pronto por qué este gato es tan mujeriego y además a las mujeres les gustan tanto los gatos.

Hay quien llega a afirmar que los gatos son en realidad mujeres. Y te hacen el siguiente razonamiento: Los gatos hacen lo que quieren. Raramente te escuchan. Son del todo impredecibles. Cuando tú quieres jugar, ellos prefieren estar solos. Cuando tú quieres estar a solas, ellos quieren jugar. Esperan que les concedas todos sus caprichos, y ay de ti si no se los otorgas.

Son malhumorados y dejan pelo por todas partes. Te vuelven loco y además te cuestan mucho dinero, que gastas gustoso. Por todo lo cual llegan a la siguiente conclusión: los gatos son reencarnaciones de mujeres Mujeres u hombres, los gatos son bastante más perfectos que el más perfecto de los humanos.

  • Ya quisiera un campeón de paracaidismo caer como cae Remo, como con amortiguadores en sus patas; ya quisiera un campeón de salto de longitud hacerlo como él lo hace, tomando impulso en un instante con sus patas traseras, como sin darle importancia.
  • Pregúntenme lo que quieran sobre la superioridad de los gatos frente al hombre, lo que explica más que suficientemente nuestra sumisión a estos personajes que se han quedado con nuestra casa y que si nos dejan vivir en ella es porque les caemos simpáticos.

De momento, en proporción, el gato es 15 veces más grande que el hombre. Los gatos son los mamíferos con los ojos más grandes en proporción a su cuerpo. Mientras los humanos tenemos 206 huesos, los gatos tienen 237 y 513 músculos. Los huesos de más los tienen muy repartidos entre la columna y la cola, lo que les da una flexibilidad que ya quisieran los que se pasan las horas en el gimnasio.

Los discos que tienen entre sus vértebras son más gruesos que los humanos y se estiran, giran y contraen. Estos anillos intervertebrales le dan a su columna vertebral unas posibilidades de flexión que ni los acróbatas, ni las primeras figuras de los ballets, ni los campeones gimnásticos de barra fija, han logrado tener en sus trabajadísimos cuerpos.

No hay ningún gato con lumbago, ningún gato con escoliosis. Ningún gato tiene que operarse de hernia discal, y mira que se pegan gatazos los pobres cuando han calculado mal la distancia de un salto o la solidez de la pista del mueble donde tenían slot para aterrizar Gracias a esos huesos de superioridad en el goal average sobre los humanos, el gato puede adoptar esas posturas que nos parecen casi imposibles, hacer un giro de rotación mientras realizan un movimiento de traslación, como si fueran unas pequeñas y peludas bolas del mundo.

  1. Para saltar o para coger ese objeto de decoración que pusimos mucho más alto en la estantería para que el gato no lo alcanzara, pero que acaba tomando y tirando al suelo, Remo puede aumentar la longitud de su cuerpo hasta en un ii%.
  2. Puede recorrer cinco veces la longitud de su cuerpo de un salto, que es como si yo pudiera saltar el ancho de una piscina olímpica.

Ojalá. Y si, cosa rara, le falla el estabilizador de la cola, he leído que este armónico animal tiene un sistema exclusivo de alarma en su toma de aterrizaje: tiene un líquido en el oído interno que le chapotea en ese caso, como la burbuja del nivel de un albañil, y le desencadena un reflejo autocorrector que le asegura casi siempre caer de pie.

Una vez que ha aterrizado en su objetivo, hace volver el líquido maravilloso a su sitio con un divertido movimiento de cabeza. Este giroscopio o estabilizador automático es el más perfecto y complejo de entre todos los animales. Los gatos ven seis veces mejor que los humanos en la oscuridad, y eso que dicen que de noche todos los gatos son pardos.

Sí, sí, pardos ¡Pues anda que no distinguen bien ni nada los colores en la oscuridad! Con razón a las luces reflectantes de los bordes de las autopistas las llaman ojos de gato. La visión nocturna del gato es tan superior a la del hombre, sin necesidad de visores de rayos infrarrojos, gracias al Tapetum Lucidum, una estructura de su ojo compuesta por células capaces de funcionar como espejos, amplificando el más tenue rayo de luz.

  1. Sus ojos son como lupas para poder detectar el menor brillo nocturno de esos malditos roedores.
  2. Aunque se creía que eran incapaces de distinguir los colores, ya sabemos que pueden ver el azul, el verde y el rojo.
  3. Por eso quizá elegimos en rojo todo el ajuar de Remo y todos los gatos se enamoran en los dibujos animados de gatitas con los ojos celestes.

Los verdes ojos de Remo se concentran en la presa excluyendo todos los demás objetos de su campo visual. Ni la lechuza del logotipo de la Revista de Occidente, filosófica y orteguiana, miraba con la fijeza con que Remo observa esa media de Isabel que quiere coger para jugar.

  • Porque el ojo del gato, en ese momento, lo único que ve con total nitidez es lo que necesita: la ansiada presa de caza.
  • Lo demás es una masa borrosa, como un plano general desenfocado sobre el primerísimo plano de su atención.
  • Hasta el último átomo de luz utilizan para que no se les escape un maldito roedor o ese pasador que estaba en la mesilla de noche, que vieron cuando nos estábamos quitando la camisa y les encantó, y que se acaban llevando a su cama como preciado trofeo de incursión de caza nocturna, cuando nosotros ya estamos en el séptimo sueño con la luz del cuarto apagada.

Los gatos tienen 200 millones de células olfativas mientras que el hombre sólo cinco millones. El área de su cerebro reservada al olfato es también mayor que en el hombre. Y disponen, además, de una nariz supletoria que los hombres no tenemos, como una nariz de repuesto o de refuerzo: cuando un gatito abre la boca para oler algo está ocupando un órgano ubicado en la parte superior de su boca, en el velo palatino, debajo de la nariz, el órgano de Jacobson.

  • Ni el más experto catador de Burdeos, ni aquel bodeguero de Jerez que recibía el apelativo de La Nariz, como Frank Sinatra era La Voz o Raquel Welch era El Cuerpo, tiene el olfato que Remo.
  • Gracias a Dios que a los gatos no les gusta el vino, porque echarían atrás cosechas y cosechas de las mejores marcas.

Su olfato es 14 veces más sensible que el del hombre. Utilizan su naricilla y su anexo palatino de nariz para comunicarse y relacionarse con el entorno, no para cazar. Eso es propio de los perros –me informa Remo orgullosamente–, que necesitan la nariz para oler sus presas.

  1. Aunque no sé hasta qué punto.
  2. El gato utiliza el olfato para reconocer a su presa preferida, que contra lo que se piensa no es el ratón, sino el hombre que se cree su dueño.
  3. Remo puede saber dónde estoy o dónde he estado sólo olisqueando el aire.
  4. Así me encuentra siempre y no hay forma de esconderse.
  5. El gato puede percibir sonidos aproximadamente dos octavos más altos que el hombre.

Tiene 32 músculos en cada oreja, que le funcionan como antenas parabólicas orientables, que pueden dirigir hacia la fuente del sonido. Remo oye hasta el vuelo de una mosca y no en el silencio de la noche, sino cuando está puesta la televisión. Antes de que se usaran en los equipos de filmación de las televisiones, los gatos inventaron los micrófonos direccionales con sus orejitas.

Por eso a este Remo le gusta tanto el silencio. Porque no puede soportar los ruidos. En el oído de un gato, el tictac de un reloj suena cuatro veces más fuerte. ¿Se imaginan que los gatos hubieran de asistir a los mítines políticos, cómo sonarían en sus pobres oídos las palabras de los exaltados líderes cuando atacan a sus adversarios? La vez primera que llovió con fuerza, llegó Remo a mi escritorio y se asomó con curiosidad a la ventana.

No paró hasta que, a pesar del frío, se la abrí. Se sentó en la ventana viendo aquella lluvia intensa y como tropical, interesadísimo, aunque sin mostrar la menor gana de bajar hasta la terraza a mojarse. Pero pronto la lluvia devino en tormenta y en cuanto se vio el fogonazo del primer relámpago presentí lo que ocurrió al momento.

  1. Cuando sonó la descarga del trueno aterrador, Remo salió corriendo con la misma velocidad que antes el rayo.
  2. Desapareció por la casa, lleno de pavor.
  3. Aun en las noches quietas del verano sus bigotes pueden percibir mínimos cambios en la atmósfera.
  4. Por eso Remo corretea por la casa en un día de sol: porque el boletín de predicciones del servicio meteorológico de su bigote le dice que va a llover.

Antes de que se nuble, se pone a dar carreras por la casa como los locos. La gente echa a correr cuando llueve, para no mojarse; los gatos, previsores, corren mucho antes de que llueva. Cuando llega la lluvia siempre les coge ya corriendo. Porque no usan paraguas, que a ellos no les sorprendería nunca la lluvia en caso de que lo gastaran.

  • Este radar meteorológico le permite al gato también caminar entre objetos que apenas ve, como si sus bigotes fueran otro par de ojos.
  • Aunque no vea a su presa, puede determinar su posición exacta con los bigotes y con sus orejas orientables.
  • Este avión AWACS que Remo tiene en su cabecita le permite alcanzar el objetivo con el bombardeo de su salto y de sus garritas con un error de sólo unos centímetros desde una distancia de decenas de metros.

Y aparte de predicción meteorológica, también tiene una suerte de observatorio de sismología, con mágicas dotes adivinas. No se crea que usa estas capacidades con fines catastróficos, sino en su versión más amable y cariñosa. Así sabe cuándo va a abrirse la puerta o cuándo va a llegar el ascensor a casa.

Tiene un tacto especial, en cuanto propio y único de su especie: las negras y sensibles almohadillas de sus patas registran cualquier vibración. Aunque en casa tenemos instalada una alarma conectada con una central de alerta, que debemos inutilizar en parte de las habitaciones cuando Remo se queda solo durante el fin de semana y la activamos, su sistema es mucho más eficaz, y no puede ser cortado por los ladrones ni quedar fuera de servicio por un corte de electricidad con las baterías agotadas.

Los gatos, con el tacto de la sensibilidad de estas almohadillitas de sus patas, son capaces de percibir un terremoto días antes de que suceda. Registran incluso vibraciones que no son capaces de acusar los modernos aparatos científicos de medición. Y para que estos señores no vayan a creer, Remo, que me tienes tan dominado que sólo les explico tus cosas buenas, habré de decir, a pesar de ser tu agente de relaciones públicas y publicidad, que tu mandíbula de gato no puede moverse lateralmente.

  1. Que no puedes percibir los sabores dulces.
  2. Que careces de pestañas, por eso no pestañeas cuando nos miras.
  3. Que cuando tan a conciencia te lavoteas, pasando tu lengua hasta por el último rinconcillo de tu cuerpo, pierdes casi la misma cantidad de líquido en la saliva como si orinaras.
  4. Que detestas el olor de la cebolla y del vinagre, aunque sea de Módena.

Y más cosas, que no te cuento, Remo, para que no sigas poniendo esa displicente cara de disgusto. Sabrás comprender que en algo tenías que ser inferior a nosotros los hombres Ya sé que al revelar tus defectos te sentirás ofendido en tu infinito orgullo de ser gato, muy digno de la Oda al gato de Pablo Neruda: El hombre quiere ser pescado y pájaro,/ la serpiente quisiera tener alas,/ el perro es un león desorientado,/ el ingeniero quiere ser poeta,/ la mosca estudia para golondrina,/ el poeta trata de imitar la mosca,/ pero el gato/ quiere ser sólo gato/ y todo gato es gato/ desde bigote a cola,/ desde presentimiento a rata viva,/ desde la noche hasta sus ojos de oro.

Ahora, Remo, en mi descargo y como ofrenda ante tu herido orgullo, ten muy en cuenta que lo que sí te digo es que si no existiera Dios habría que inventarlo al conocer la maravilla del cuerpo con que te ha creado en tu perfección de querer ser sólo gato. Ese cuerpo tan perfecto no puede haberlo creado más que alguien tan Perfecto como Dios.

No tuvo más remedio que ser Dios quien crease este pequeño diosecillo mágico. A quien verdaderamente creó Dios a su imagen y semejanza de perfección no fue al hombre: fue al gato. Quizá para que el hombre, junto al gato, pudiera creerse superior, en la observación de Víctor Hugo: ‘Dios hizo al gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar un tigre’.

Después de lo de la mandíbula y las pestañas, estarás ya más contento con estos elogios, ¿no, endiosado Remo? Como, insaciable en tu soberbia, sé que no estarás todavía satisfecho del todo porque hablé de tus carencias, espero dejarte feliz, halagado y complacido si hago mío lo que dijo Mark Twain de ti: ‘Si se pudiera cruzar al hombre con el gato, resultaría una mejora para el hombre’.

‘Gatos sin fronteras. Andanzas y fortunas de Remo, un gato callejero’, de Antonio Burgos, se publica el 7 de octubre. Editorial La Esfera de los Libros.336 páginas.19 euros. : ELMUNDO.ES

Adblock
detector